Muy buenas tardes damas y caballeros,
De nuevo sobrevolando el inmenso mar Caribe y de camino al estrecho de agua que separa Cuba de la Florida, aquí estamos ya a nivel de vuelo 380. Unos 11 kms y medio sobre el oscuro mar de los piratas y las grandes tormentas de los libros.

Ahora mismo la calma es total alrededor nuestro y tan solo hay algo ruido, que no es otro que el continuo parloteo de la radio entre controladores y aviones alrededor nuestro. Tras la puerta de cabina sabemos que nuestros compañeros Tcp´s van y vienen a lo largo del avión atendiéndoles a todos ustedes, haciendo que estas primeras horas de la travesía pasen rápidamente y así comenzar el descanso general en el cruce del Atlántico.
El sol se puso antes incluso de despegar desde México. La pista 05 derecha es muy larga pero siempre me llama la atención cómo, poco antes de alcanzar velocidad de rotación, hay una especie de joroba que hace que en cabina tengamos una sensación rara de sube y baja justo antes de despegar. La noche nos acompañará durante gran parte de la travesía hasta unas 3 horas antes de llegar a la costa portuguesa.

Hoy es un día de los de batir récords ya que, desde mediados del Pacífico y hasta la costa israelí hay un potente chorro de viento en altura casi paralelo al Ecuador. Nuestra ruta va al sur del chorro y lo cierto es que, casi desde que despegamos comenzamos a sentir su influencia, hasta que alcanzamos nivel de crucero donde la media, a lo largo de todo el vuelo, es de 105 nudos de viento en cola.

Esto es bueno para todos, pero lo cierto es que posiblemente llegando a Madrid tengamos algo de turbulencia asociada a estos fuertes vientos, pero merecerá la pena.
Tantas miles de horas de vuelo y tantísimas ciudades conocidas nos da a los aviadores una sensación de globalidad, que amplía nuestros horizontes vitales. Dicen que viajar enseña, pues imaginad lo que esto nos afecta a nosotros. Aunque lo cierto es que nosotros volamos mucho pero viajamos poco: Vamos a los destinos y estamos una media de 24 horas en las que hay que descansar tras el vuelo de llegada, descansar para el vuelo de regreso y aprovechar el poco tiempo que queda para visitar o conocer las ciudades. Y así a lo largo de muchas visitas y vuelos acabamos descubriendo las culturas, la gastronomía, los aromas y los colores de las ciudades y sus gentes, poco a poco.
México es inagotable, no hay tiempo en una vida para conocer este gran país y este gran pueblo hermano que es el mexicano. No hay una cultura mexicana, no hay un arte ni una música o gastronomía mexicana, hay muchas y de todo. Cada región de este inmenso país tiene su cosa diferencial y yo, en los cientos de viajes, tan solo he llegado a conocer un pequeño aperitivo del total.

Hacía ya un tiempo que no visitaba el centro histórico de la ciudad y ayer, aprovechando que hacia una agradable temperatura, me fui paseando desde el hotel hasta la plaza del Zócalo. Visitar esta zona es fácil, pero los lugares típicos y turísticos los pasé muy rápido, hasta que llegué a un museo que no había visitado nunca. Justo en la puerta una chica mexicana muy agradable, viendo mi cara de despiste, me invitó a entrar y visitar una exposición gratuita que había en la planta superior.
Era una exposición de Graciela Iturbide, una fotógrafa mexicana que ha ganado el Premio Princesa de Asturias de las Artes en 2025, y sus fotografías son increíbles. Pero me quedé con una frase que dijo en un vídeo-entrevista que se veía en una de las salas. Una frase que yo jamás podré decir pero cuyo sentido sí que me gustaría dejar cuando cuelgue las alas. Sinceramente no sé como adaptarla a hecho de volar, pero espero sepan entender de qué les hablo cuando me paré a pensar sobre lo que aquella artista quería decir, cuando sin hacer mucho alarde ni grandilocuencia dijo: “Fotografiar es escribir con luz”.

Ya estamos con control de New York llegando al meridiano 60 oeste, estamos en el océano. Casi 1100 kms por hora sobre el mar y aquí no sentimos nada más que el sonido del aire alrededor de los cristales de la cabina, acercándonos a nuestro destino muy rápidamente.
Madrid nos espera con nieblas bajas y temperaturas frías, quizás tengamos hasta nieve para nuestra llegada. México estaba fresco, pero Madrid nos abrirá las puertas a unos pocos 2-3 grados centígrados nada más. Llegaremos antes de hora por el viento y eso es lo único que no me gusta de tener el viento en cola, el tiempo de vuelo es menor.

Una vez más y como siempre, muchas gracias y espero volver a verles en nuestro próximo vuelo.


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