La aviación vista por un aviador

CONTROL DE LAS PRISAS

Muy buenas noches, damas y caballeros, 

Son ahora mismo las 12 de la mañana en Madrid y, aunque el avión está a oscuras porque las ventanillas están bajadas, ahí fuera el Sol está en lo más alto del horizonte.

Ayer por la tarde en Lima nos despertaron en el hotel para la salida hacia el aeropuerto a la hora que teníamos programada, pero el servicio de transporte no consiguió que llegásemos en hora al aeropuerto. El tráfico en Lima ya saben que es bastante caótico y hay días, como el de ayer, en que un trayecto que normalmente dura una hora aproximadamente, se prolongó más allá de las dos horas. Una barbaridad que nos tenía secuestrados en un vehículo sin margen de maniobra.

En el vuelo hacia Lima fuimos en un A350, pero en el regreso vamos en un A330 que para nosotros no supone gran cambio más que es un poco menos cómodo y más lento en crucero. 

Una vez llegamos al aeropuerto tuvimos que ir casi corriendo hacia la puerta de embarque que, como saben, está bastante alejada de la entrada del aeropuerto ya que Lima ha crecido mucho. Recientemente han inaugurado una nueva, moderna y mucho más grande terminal que, para días como el de hoy, nos complica un poco la operación.

Una vez llegamos al avión, ya los compañeros TCP´s tenían preparada su parte de los chequeos previos, así que autoricé el inicio del embarque una vez pusimos un pie en el avión. Mientras ustedes abordaban nosotros hicimos todo lo posible por reducir el retraso tan grande que llevábamos acumulado, haciendo los chequeos en cabina y cargando nuestros planes de vuelo lo más eficazmente que podíamos.

Una vez completado todo, nos sobró algo de tiempo antes de que entrase el último pasajero a bordo para hacer un repaso de todo lo que habíamos hecho y comprobar que las prisas no nos habían llevado a cometer algún error. 

Puertas cerradas y pedimos permiso para comenzar el retroceso pero…

“Paco , Paco tengo una pasajera en el galley numero dos en el suelo con una ataque de ansiedad”

La sobrecargo nos avisó de esta situación justo cuando íbamos a soltar los frenos para iniciar el retroceso. De este incidente solo se enteraron aquellos de ustedes que estaban sentados cerca de esa zona del avión. Apareció un médico (siempre hay uno a bordo no se cómo) que la trató y en unos breves minutos supimos que no había que desembarcarla y podríamos continuar el vuelo.

La salida de Lima nos lleva a un largo rodaje hasta la pista de despegue y una vez en el aire volamos hacia el Pacífico para ir alcanzando altitud y así poder cruzar los Andes con los márgenes necesarios en caso de un posible fallo de motor en ese ascenso sobre las montañas.

Y así estuvimos con los cinturones de seguridad puestos hasta casi Paramaribo ya que, entre la costa peruana y la costa atlántica sobrevolamos gran parte de la Amazonía donde, por las noches, hay gran cantidad de tormentas que tienen bastante actividad eléctrica y turbulencia asociada en sus cercanías. Por su bien y el de la comodidad de todos decidimos dejar la luz de los cinturones encendidas mientras sorteábamos estas inmensas y potentes columnas de agua y luz. Gracias a los fogonazos de luz de los rayos dentro de las tormentas, al radar y la ayuda de la luna llena podíamos verlas con mucha facilidad y así evitarlas.

El resto del vuelo está siendo muy placentero y, según teníamos ya planificado, no nos estamos moviendo en absoluto y además, el viento en cola nos ayuda mucho en recortar el tiempo de vuelo. Hace ya un ratito que regresé de mi tiempo de descanso y, al llegar a la cabina, la luz es muy potente. El sol lo llena todo y el uso de las gafas oscuras es casi mandatorio.

Finalmente esperamos llegar a Madrid en hora ya que hemos cargado algo más de combustible en Lima para poder volar a una velocidad más alta de crucero de forma que recortamos mucho  tiempo. En un vuelo tan largo volar a .82 en vez de .80 de Mach, reduce notablemente el tiempo de vuelo aunque el consumo se dispara proporcionalmente.

En Madrid nos espera una tarde preciosa, prácticamente despejado en toda España, con vientos muy suaves del noroeste y una temperatura de 18 grados. Una tarde muy primaveral de abril.

Ahora voy a salir de cabina para estirar un poco las piernas y solicitar que me preparen otro café. Iré también a ver al doctor que atendió a la pasajera en Lima, ella sé que está bien y duerme ahora mismo.

Seguimos hacia Madrid, me esperan unos días de vacaciones al llegar, espero que ustedes disfruten de su tiempo en España y, por supuesto como no, espero volver a verles de nuevo a bordo.

Muchas gracias

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