Muy buenas tardes señores pasajeros:
Está la tarde algo movida alrededor del meridiano 55 Oeste conforme nos acercamos al Caribe. Inevitablemente nos vamos a mover dentro de poco como ya les había advertido antes de salir de Madrid, pero no duden ustedes ni un ápice de que los que estamos a cargo de su vuelo haremos todo lo posible para evitar esas zonas y hacer que nos afecten lo menos posible.
Me preguntaba un conocido hace tan solo unos días sobre la manera que tenemos los pilotos de hacer para volar sin perdernos. La respuesta a esta simple pregunta es compleja en su extensión y desarrollo, pero en el fondo es una respuesta sencilla: para ir de un lado a otro navegamos y siempre que sepamos desde donde salimos, a qué velocidad vamos y en qué dirección nos movemos sabremos siempre dónde estamos. Lo siguiente es saber cuál es nuestro destino y eso casi siempre lo marcan ustedes.
Para saber la velocidad usamos un instrumento llamado anemómetro que mide la velocidad del aire sobre las alas. Conocer dónde estamos es sencillo y el truco está en saber las coordenadas magnéticas del lugar o su posición en un mapa. Y para tener constancia de la dirección en que avanzamos tenemos lo que los barcos llevan usando desde hace siglos: una brújula.
A partir de aquí ya podemos volar y navegar a donde ustedes deseen. Claro está que estoy hablando de mínimos, y la realidad es que cuando el nivel de eficacia, seguridad y excelencia en la operación es tan alto como el que les ofrecemos hoy en día, los medios con los que contamos los profesionales del vuelo son mucho más complejos y variados.
A mayores hoy tenemos estaciones en tierra que emiten unas señales que desde el avión reconocemos y nos sirven para orientarnos e ir de una a otra, tenemos los GPS que todos conocemos, y los inerciales que son unos instrumentos muy sensibles al movimiento del avión. Con todos estos instrumentos y mucho entrenamiento de las tripulaciones y los controladores aéreos hoy en día tenemos aviones volando por todo el planeta cuya precisión con la posición real que mantienen a lo largo de sus vuelos arroja unos errores inferiores a los 2 metros.
Claro está que esto aumenta considerablemente la seguridad de la operación, pero también abunda en la capacidad que los servicios de control de tránsito aéreo tienen para incrementar el número de aviones volando en un mismo área, o lo que es lo mismo: pueden pegar más los aviones en las aerovías y en las inmediaciones de los aeropuertos manteniendo los niveles de seguridad requeridos.
Cuando añadimos a este cóctel la vigilancia radar, conseguimos que la operación sea muy eficiente y segura, pero es en las zonas no cubiertas por el radar (océanos y desiertos) donde la capacidad de disminuir la distancia entre aviones se ve mejorada notablemente y eso redunda en toda la industria.
Existe una zona en el mundo que es el Atlántico norte donde hay un volumen de tráfico altísimo y es un área que no tiene cobertura radar. Aquí es donde más estrictos son los requisitos para operar ya que hay implementadas unas reglas que promueven o facilitan que 1400 vuelos puedan operar por la zona diariamente. Si nos paramos a pensarlo el nivel de organización que ello conlleva y el nivel de exigencia que debe haber es muy alto porque son 1400 vuelos, llenos de pasajeros y carga, a unas velocidades de vértigo y cruzando un tercio del planeta cada vez. ¡Increible!
Como ven es una cuestión de complicarlo todo más hasta que el nivel de seguridad compense las inversiones. Pero, por si tanta tecnología falla, hay que estar preparado para volver a los básicos y a pesar de ser un gran avión con tantos «botoncitos » hay que saber volarlo como si de una Cessna se tratara.
No se preocupen ustedes que hoy todos esos «botoncitos» están apagados y no hay luces de alarma o emergencia por aquí, ni se las espera, por lo que llegaremos a nuestro destino en unas dos horas y media para disfrutar de una puesta de Sol fantástica en el Pacífico.
En aproximadamente 25 minutos entraremos de nuevo en espacio bajo control radar de San Juan de Puerto Rico, y a partir de ahí seguiremos por aerovías nuestro camino final hasta el destino.
Una vez más muchas gracias y disfruten de este ultimo ratito hasta que lleguemos.
Hasta el próximo vuelo.


Deja un comentario