Muy buenas noches, damas y caballeros,
Hoy la noche es muy oscura.
Hace unas horas estábamos a nivel de vuelo 370 (11300 metros sobre el nivel mar) y nuestros Rolls Royce iban dando el 78% de su potencia máxima para mover nuestras 221 toneladas de peso a 0.85 la velocidad del sonido. Nada mal.
La ciudad venezolana de Barinas estaba allí abajo mientras íbamos hacia Puerto Cabello, Maiquetía en la costa, y desde allí el largo cruce del Atlántico hacia Lisboa, Cáceres, el gran Toledo y finalmente Madrid. 9 horas de vuelo para cambiar de los 23 grados de Bogotá a unos frescos 5 en Barajas.

Hace tan solo unos minutos desde que me senté de nuevo en mi asiento en la cabina y uno de mis compañeros se ha ido a descansar a las literas. En breve pasaremos entre el archipiélago de Azores y el de Canarias de camino a Portugal y, tal y como les decía a principio del vuelo, no hemos tenido ni tendremos turbulencias ni “molestias” de ese tipo hasta que lleguemos a las cercanías de Madrid. Allí hay una fuerte corriente de chorro de aire frío del norte de Europa y viene con turbulencia asociada. Así que la última media hora de vuelo, es posible que no sea muy placentera, pero haremos todo lo posible para minimizar lo que esto nos pueda afectar.

Desde que yo obtuve mi licencia de piloto comercial hasta hoy han transcurrido 35 años, qué barbaridad. Uno de mis copilotos tiene 24 años y el otro 36. ¿Qué posible reflexión puedo hacer?

Es inevitable pensar en lo rápido que ha pasado el tiempo. Volando, literalmente. Y una vez superado el pequeño susto que esto genera en mí, pienso que en el fondo sus trayectorias serán muy parecidas a la mía, a pesar de que yo ingresé en la empresa con algo más de edad porque con 24 años ya tenía una hija y estaba buscándome la vida trabajando en muchas cosas variadas hasta que a los 28, aprobé la convocatoria de pilotos.
Ellos entraron juntos y se conocen desde antes, ya que trabajaron unos años en una aerolínea de bajo coste antes de llegar a esta casa. Han estado volando los aviones de corto radio un año y medio y llevan ya un tiempo aquí, volando la flota del A350. Una carrera profesional muy rápida hasta las “grandes unidades”. Esto, un poco como a mí, inevitablemente los lleva a un futuro en el que estarán muchos años en la flota de largo radio previo a su suelta de comandante.
Mi experiencia es y ha sido muy buena, ya que las tormentas de la industria, las crisis económicas, las disputas empresariales, el crecimiento como profesional y como persona en largo radio se vive mucho mejor y se saborea de otra manera a como aquellos compañeros a los que la casualidad les atrapa en corto radio.

Las horas de vuelo en estas flotas se realizan en menos días al mes que cuando has de hacerlas en aviones de menor tamaño, con lo cual para realizar las mismas horas de vuelo ocupamos menos días y por ende, tenemos más días libres a lo largo del año. Calidad de vida lo llamamos, aunque no todo es color de rosa, ya que parte de esos días libres los pasamos superando las consecuencias del jet-lag y los cambios horarios.
Hay un dicho que decimos mucho y es que “las vueltas son muy duras”: regresar de América suele ser de noche, y son muchas vueltas a lo largo de los años.
Cuando íbamos al sur del lago Maracaibo, la luz de la tarde lo iluminaba todo, ahora la oscuridad es absoluta y, ahora que he regresado de dar un paseo por el avión, he visto como muchos de ustedes duermen y otros tantos están disfrutando del entretenimiento a bordo con las nuevas películas que han cargado recientemente. La noche está muy tranquila.
El mes de diciembre siempre es un mes intenso para todos ya que tiene mucha intensidad emocional en nuestra vidas por la conjunción de compromisos sociales y familiares, y la complicación de tener que volar en esas fechas tan señaladas para todos.
En nuestro caso, los vuelos y las actividades laborales de estos días de Navidad y Fin de Año se reparten entre todos en base aun sorteo que se realiza a finales de octubre. Este año a mi me ha tocado el peor escenario para la organización familiar, y es que en ese sorteo no me ha tocado ningún vuelo en concreto, sino estar la semana de Nochevieja en un estado de reserva por si algún compañero no puede realizar su vuelo o si hay alguna cancelación o cambio de tipo de avión: este año me ha tocado cubrir incidencias en esa semana.
Es una semana en la que he de estar cerca del aeropuerto y del teléfono en el margen de unas horas por si recibo una llamada y tengo que salir corriendo a llevarles a ustedes con sus familiares y amigos allá donde sea.

Ya llevamos 06:46 horas de vuelo, hemos consumido 40 toneladas de combustible y llegaremos a Madrid nos 20 minutos antes de la hora programada de llegada. A esa hora no estarán pintadas ni las carreteras de las calles. Nos quedan dos horas para llegar y voy a comenzar a preparar la aproximación y hacer los cálculos del aterrizaje. El último café de la noche comienza a ser ya necesario.
Como siempre y sin lugar a dudas, muchas gracias por el placer de llevarlos a su destino usando nuestras alas. Se acerca el fin de este año 2024 y, haciendo un poco de memoria de todas las veces que lo largo de estos últimos 12 meses lo hemos hecho, somos muy afortunados.
Disfruten de lo que nos queda de vuelo, espero poder volver a verlos de nuevo a bordo, gracias y bienvenidos a España.


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