Muy buenas noches, damas y caballeros,
Ya de regreso desde una de esas ciudades preferidas, no solo por la ciudad en sí, que también, sino por lo impresionante que es la operación en su aeropuerto. Atrás está New York, a donde seguro pronto volveremos.

Ayer volamos en un A330 200 y teníamos un meteorología bastante fea en nuestros pronósticos previos al vuelo, pero una vez en marcha conseguimos evitar la peor parte y no fue un vuelo nada malo. Inevitablemente en un vuelo de casi 6000 kilómetros es imposible no padecer algún periodo de turbulencias, aunque ayer fueron pocos y muy breves. La puesta de sol inacabable hizo, además, que la travesía fuera muy agradable.

Hoy la ruta en cuanto a latitud es un poco más baja para así evitar lo peor de lo que queda de ayer aprovechando algo de las corrientes de chorro que nos empujan hacia Europa. Vamos a tardar tan solo 6:30 de vuelo con una componente media de viento a favor de 130 kmh, consumiendo 33860 kgs de combustible para un peso en despegue de 189 toneladas. No están nada mal estas figuras para ser un vuelo “corto”.
Ayer al llegar a NY hacía un tiempo muy malo con temperaturas muy bajas y fuertes vientos. En la aproximación los controladores nos pidieron que mantuviésemos velocidad alta y nos llevaron con rumbos muy directos hacia la pista, mientras que a la vez manteníamos una buena distancia con un A380, algo importante ya que la estela que deja ese modelo de avión por detrás es muy potente.
Finalmente aterrizamos en la 31 derecha y tras los procesos normales tras un vuelo de este calibre, gran parte de la tripulación acabamos en un pub en la ciudad tomando unas cervezas, rodeados de americanos y escuchando a los Hombres G, cosa que nos dejó asombrados estando en esa gran ciudad.

Todo esto fue ayer por la tarde y ya hoy, tras dar un largo paseo por el Upper East Side contra el viento y el frío, tomé una siesta después de comer. Cuando me desperté y me preparaba para este vuelo leí sobre el incidente en el Caribe que una nave de Elon Musk había sufrido y que afectó a la aviación en toda esa zona. A nosotros no nos afectó ni lo hará en lo que queda de vuelo.
El vuelo de regreso comenzaba a las 3 de la mañana hora española, y no quiero pensar mucho en lo que estos cambios en los bioritmos hacen en mi salud a largo plazo. Pero con el viento cruzado y la nieve que comenzaba a caer, nuestra atención era muy alta en esos momentos previos al despegue.

Despegamos por la 22 izquierda, delante nuestro un A320 de American y después un B777 de Delta. Estábamos listos con todas las listas leídas y esperando la voz: “Clear to Line up and Wait”.
Allí estuvimos unos segundos alineados con la pista, las luces encendidas, las manos pendientes hasta que nos autorizaron a despegar. Rumbo de pista hasta 5 mil pies. Una serie de rumbos y finalmente nos mandan directos a SHIPP desde donde ya seguimos hasta casi el meridiano 50 oeste manteniendo 37 mil pies y bastante viento en cola.
La radio está bastante animada hoy ya que todo el tráfico que esta noche cruza el Atlántico está muy preocupado en evitar las zonas donde hay turbulencias en las inmediaciones de los chorros de aire. Nosotros por ahora hemos evitado lo peor y llegando al 45 oeste vamos a pedir subir a nivel 400 ya que de esa manera evitamos lo que otros aviones reportan ahí delante y ahorraremos combustible que nos vendrá bien ya que en Madrid hay mal tiempo y es posible que tengamos que hacer esperas por condiciones de baja visibilidad.
Está por ver aún así que todo lo que ahorremos siempre es bienvenido. La noche es corta y todo ocurre bastante rápido en estos vuelos de menos de 8 horas. Superada la turbulencia en el Atlántico por encima y, aunque con menos viento en cola, mucho más cómodos estamos ya llegando a la frontera con España entrando por Portugal. Nos han bajado de nivel porque tenían tráfico que bajaba desde el norte de Europa hacia Canarias y en breve pediremos más descenso para nuestra entrada en Madrid.

Aunque parezca todo tranquilo, la etapa de crucero de los vuelos conlleva mucha gestión de las diferentes opciones que tenemos de niveles de vuelo y velocidades para optimizar el viaje. Nada se deja a la improvisación y estamos siempre atentos a los cambios y la inmediatez de la meteorología.
La aproximación en Madrid es a priori a la pista izquierda, pero control nos ha dicho que preparemos la derecha también mientras hacemos esperas en Ávila porque un avión que ha aterrizado hace poco lo hizo con problemas de hidráulicos y están esperando a que los señaleros den el ok para operar en la pista una vez la vean limpia.
Mientras preparamos ambas pistas en nuestros ordenadores de a bordo, seguimos en la tercera vuelta sobre Ávila y en la radio oímos a un avión pidiendo prioridad ya que llevan a un pasajero bordo con un fallo cardíaco.
Todo esto a estas horas de la mañana hacen que la tranquilidad con la que veníamos hace unas horas se convierta en un rato de mucha tensión y estrés que culmina cuando apagamos los motores en el parking 514.
Después me iré a casa a descansar porque en un par de días de nuevo coincidiremos bordo, pero de camino a Miami donde hace bastante mejor tiempo.
Como siempre, es un honor y un inmenso placer acompañarlos a bordo de estas nuestras alas donde espero volver a verles de nuevo pronto.


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