La aviación vista por un aviador

¡OJALÁ ESTUVIERAS AQUÍ!

Muy buenas tardes, damas y caballeros.

Estamos sobre la isla de Guadalupe de camino a El Dorado, en Bogotá, y nos separan 12 kms y medio de esas aguas tranquilas del Caribe donde tantas aventuras marítimas se han relatado.

Acabamos de pasar la hora 7:27 de vuelo, número mágico que me acompaña desde hace muchos años en que empecé a volar aquel viejo pero tan generoso avión, vestido en los colores de esta gran empresa.

Hace ya muchas horas que dejamos atrás aquella zona donde teníamos reportada turbulencia moderada entre los niveles de 300 hasta 40  que, aunque planificamos volarla más bajo, la superamos a 39.000 pies sin mucha “agitación”. Desde entonces no se ha movido nada y el pronóstico es que siga así hasta que lleguemos a los Andes venezolanos donde es posible que encontremos algo asociado a las grandes formaciones tormentosas que se generan por allí.

Es en estas largas horas de silencio en cabina, y con esta puesta de Sol eterna,  en que a veces mientras observamos el normal desarrollo del vuelo, tenemos algo de tiempo para dejar volar la imaginación y la mente hacia dentro disfrutando de la travesía.

Esas aguas en calma, la sombra sobre ellas de las pocas nubes bajas y el anaranjado tono que tiene todo a nuestro alrededor,  abre la puerta a pensar, a meditar. Los años van pasando, las millas del camino se van quedando detrás, cada vez doy más importancia a las cosas que realmente me merecen la pena, cada día aprendo a perder menos el tiempo en causas perdidas, y valoro mucho más la suerte que tengo pudiendo disfrutar de estos vuelos con ustedes.

Soy tan feliz aquí arriba, con estas palabras siento que comparto con ustedes esta gran fortuna que es ampliar los horizontes de mi vida hasta medio planeta. Cuando era un chaval en mi isla, todo lo medíamos en función de cómo de lejos de casa podíamos llegar en un rato en transporte público, entre del norte de la isla y el sur. Con el pasar de los años mi horizonte se alejó algo más porque Madrid apareció como otro límite a mi mundo visto desde aquella playa donde veía pasar los aviones y comenzaba a aprender a volar con la imaginación.

Hoy en día me siento más cómodo, más centrado, no sé muy bien cómo expresarlo pero creo que la palabra es “localizado” dentro de mi mundo, aquí: en mitad del Atlántico. En cualquier ciudad del mundo me pierdo a conciencia, resultado de la actitud que he tenido siempre por dejarme llevar y descubrir nuevos lugares. Inevitablemente, y a pesar de visitar tantas veces las mismas ciudades, me queda mucho por descubrir aún y esto también forma parte de la vida de un aviador.

Pero lo que no me parece del todo normal, y aunque me extraña tampoco hago mucho por mejorarlo, es que me pierdo en ciudades como en la que vivo, o Madrid que es mi segunda residencia. No tanto es perderme sino  que voy tan disperso que cuando me doy cuenta no sé donde estoy,  y he de reorientarme de nuevo para llegar a mi destino. Y eso en el Atlántico no me ocurre, aquí  siempre sé donde estoy aunque no esté en cabina, incluso como pasajero con tan solo el discurrir de las horas sé por dónde ando. 

Decía Pink Floyd aquello de “Wish You Were Here”, y en verdad me gustaría que pudieran ustedes disfrutar de estas vistas aquí en cabina. Los imagino aquí sentados en el trasportín central mirando fuera con los ojos bien abiertos y una sonrisa en la cara. Tan solo hay una condición, por favor no rompan la magia de este silencio. 

Llegaremos a Bogotá en cosa de una hora y 40 minutos donde nos espera una tarde casi despejada con una temperatura rondando los 17 grados y muy poco viento. Hoy el aterrizaje es cosa de mi compañero Álvaro,  quien hará todo lo posible para posar esta hermosa máquina en la pista 14 izquierda con suavidad, a pesar de que pesaremos casi 175 toneladas.

A pesar de los años y la experiencia, aún me sigue pareciendo mágico todo esto.

Una vez más muchas gracias por usar nuestras alas y hasta el próximo vuelo.

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10 respuestas a “¡OJALÁ ESTUVIERAS AQUÍ!”

  1. Ohhh, el 727, el avión donde pasé gran parte de mi infancia porque mi familia viajaba mucho cuando yo era pequeño… Gracias comandante por tus artículos que devoro en cuanto google me anuncia una nueva entrada en este blog. Leerlos es lo más parecido a sentir que vuelo teniendo los pies en el suelo.

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  2. Muy bonito comentario, donde nos compartes tus sentimientos y sensaciones, al final compartir lo que a uno le gusta con los suyos es una bonita prueba de cariño hacia ellos

    saludos y buen vuelo!!!!

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  3. Gracias infinitas por estas lineas.

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  4. …playas de Melenara o Salinetas. Plasmas muy bien tus silencios en el aire a bordo de tu juguete favorito. Gracias 🙂

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  5. Fascinante, como siempre !

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