Buenas tardes, damas y caballeros,
Sí, me imagino que les ha llamado la atención el título de este artículo del blog.
Aquí estamos plácidamente volando a casi mil kilómetros por hora sobre el azul del Atlántico mientras el sol brilla sobre la vertical del avión moviéndose hacia el oeste, tal y como lo hacemos nosotros. Por suerte, aún no está en esa posición tan molesta frente a nuestros ojos.

Ahora mismo, ahí fuera la temperatura es de -45 grados centígrados y, si ponen la mano en sus ventanillas, no notarán nada de frío gracias a la excelente ventilación de este avión. Vamos todos muy cómodos ciertamente.
Pero hay algo que no consigo quitarme de la cabeza, hace tan solo un par de días he leído en las noticias que un avión ha despegado de Madrid con destino París, pero ha tenido que darse la vuelta ya que al poco de despegar impactó con un ave.
Me llegaron muchas repetidas imágenes del estado del avión una vez en tierra y hasta un breve vídeo de un pasajero que intentaba grabarse a bordo con la mascara de oxígeno en vuelo. Lo cierto es que mucho antes de que este suceso se hiciera público ya en los foros profesionales y de compañeros se corrió la voz del suceso, pero entre nosotros los comentarios eran sobre la buena actuación de la tripulación, la mala suerte por el impacto y el bien hacer de todo el equipo humano involucrado hasta el aterrizaje final. Eso fue todo.

Esta mañana mientras tomaba el café y me preparaba para este vuelo estuve curioseando por los comentarios en las redes sobre el incidente, y aún no salgo de mi asombro. Este es un mundo muy tecnificado y muy profesional, y no puedo esperar que la opinión del profano medio sea acorde a la realidad, pero hay cierta superación de los límites que me deja boquiabierto.
Una de las imágenes del incidente muestra el morro del avión roto por el impacto con el ave, y desde ahí (no entiendo muy bien el cómo) un “ilustrado” manifiesta que si esa parte del avión es tan frágil, ¿cómo es posible que los aviones de las Torres Gemelas pudieran derribar los edificios? A razón de su manifestación muchas otras personas le increpan con preguntas, manifiestan su creencia de que todo fue mentira, etc. Y por otro lado están aquellos que opinan (sentando cátedra) sobre diferentes aspectos técnicos de la operación y las decisiones tomadas por el comandante, por ejemplo. Leer para creer.
No voy a perder ni un minuto más sobre esto pero sí quiero transmitirles cuál es nuestra realidad:
Estos pilotos iban con un Airbus A321 casi nuevo para hacer un corto vuelo entre Madrid y Paris. Todo normal hasta que a los dos o tres minutos del despegue impactan con un ave con el morro del avión. Los restos del ave entran en el motor izquierdo poniendo a este en una situación de rotura.
El factor sorpresa nada más despegar está muy presente en esos primeros segundos. Quiero recordarles que esto es real, no estamos en el simulador. En ese momento las tareas se separan y un piloto vuela y el otro ataca la emergencia. Entre ambos y a la hora de tomar decisiones se hablan y deciden las cosas importantes: ¿paro el motor correcto?¿seguimos o nos volvemos?¿qué trayectoria seguimos?

En este caso todo se hizo tal y como en el simulador, así que pararon el ascenso, giraron por la izquierda y regresaron a Madrid. No había sobrepeso, tenían una pista muy larga y la meteorología era buena. Paran el motor, dan la vuelta y aterrizan sin problema. La seguridad no se ha visto comprometida en ningún momento de la operación. Una vez en tierra cada piloto y en su casa hará un pequeño análisis de lo ocurrido, escribirán los informes pertinentes y al día siguiente a volar de nuevo.

Para ustedes la seguridad está salvaguardada en su máxima extensión y en todo momento tanto ahora que estamos ascendiendo a un nivel de vuelo superior y hemos cambiado con el control de New York cuando cruzamos el meridiano 40 oeste, como cuando estos compañeros se encontraron con un avión que ha chocado con un ave, el motor izquierdo petardeando, un fuerte olor a aceite en el ambiente, alarmas en cabina por fallos múltiples y algún otro problema añadido.

Los accidentes e incidentes en aviación sirven, sobre todo, para que no vuelven a ocurrir. Se estudian los casos, se aprende, se practica en el simulador (o en la vida real como ocurrió en Madrid). Gracias a lo aprendido y a la buena gestión de la industria aeronáutica y, cómo no, de la tripulación, hoy el avión está en los hangares siendo atendido y en breve estará volando de nuevo. Los pasajeros que iban en aquel avión están ya en Paris con sus vidas.
Nuestro vuelo sigue con total normalidad, y a ustedes me voy a permitir pedirles un favor: cuando tengan dudas o inquietudes aeronáuticas a raíz de una noticia en los medios o redes, busquen respuestas en fuentes buenas, ya sea de aviación o de cualquier otro tema, porque las consecuencias de la mala información son impredecibles.
Efectivamente Messi es un buen jugador de futbol, pero el sensacionalismo del titular muchas veces se usa para la búsqueda de seguidores o clics a esos supuestos “expertos en todo” que aquí arriba no sirven de nada.

Muchas gracias una vez más por usar estas sus alas, y una vez lleguemos a destino, espero poder tener el placer de tenerlos a bordo en su próximo vuelo.


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