Muy buenas noches, damas y caballeros, en esta tan oscura noche sobre el Mediterráneo de camino a Doha.

Estos vuelos son para nosotros un poco diferentes a los normales: son más cortos, vamos solo dos pilotos, las comunicaciones por la radio son menos complejas y sobrevolamos países diferentes.
Antes de cada vuelo una de las obligaciones que tenemos todos los comandantes es asegurarnos, en la medida de nuestras posibilidades, de que la aeronave está en perfectas condiciones para el vuelo a realizar. Obviamente es imposible estar al tanto de todo, y por ello la mayor parte del aspecto técnico de dicha supervisión está delegada en los compañero ingenieros que revisan y mantienen al día las naves.

No obstante, antes de cada despegue, el piloto hace una inspección prevuelo en la que de una manera muy sencilla repasa la aeronave en su exterior de forma ocular. Lo llamamos darnos el paseo. En todos los vuelos se hace y una vez que el piloto ha revisado en el interior que los frenos están puestos, la documentación del avión está OK, el combustible cargado, etc., sale del avión y revisa el estado del tren de aterrizaje, el fuselaje, los mandos de vuelo, las diferentes compuertas, que no haya perdidas de líquidos, el estado de los motores, etc.

En estas inspecciones previas a cada vuelo, uno de los componentes que miramos son las luces del avión pero, a diferencia de los automóviles, todas las luces del avión cumplen un papel muy importante y su inspección y necesidad de funcionamiento es vital para la operación. Como todo en aviación, el tamiz de la seguridad está detrás de cualquier decisión que se tome desde incluso la fase de diseño del propio avión.
En el final de las alas pueden ver una luz verde en el lado derecho y una roja fija en el izquierdo, en la parte superior e inferior hay unas luces rojas que parpadean a la vez, y tanto al final de las alas como en la cola del avión hay unas blancas que parpadean como el flash de una cámara de fotos. Este conjunto de luces son las luces de navegación, el bacon y las estróbicas. Cada modelo de avión difiere un poco en la forma e intensidad de estas luces, y descubrir el modelo de avión por la noche y en la distancia es todo un entretenimiento muy de aficionados a la aviación.

Para movernos por el aeropuerto tenemos en la rueda delantera una luz de rodaje. Para el despegue y el aterrizaje llevamos unas luces muy potentes en las alas que nos iluminan la pista y a veces usamos en vuelo también para ver si estamos cruzando alguna zona de nubes.

Muy cerca del principio del ala y en el fuselaje hay unas luces que iluminan el borde de ataque del ala para ver desde la cabina si se está acumulando hielo en vuelo. Por fuera también hay otras pequeñas luces que se encienden solo en caso de emergencia y están cerca de las puertas para ayudar en caso de necesitar iluminación en las posibles evacuaciones y/o amerizajes.
Dentro del avión hay muchas más luces pero estas son más conocidas por ustedes: las ambientales (que últimamente cambian de color según estemos de día, noche, embarcando), las luces de lectura, los letreros de salida cerca de las puertas, las famosas franjas que hay en suelo para guiarnos hacia las puertas (imaginad la cabina llena de humo y vosotros a rastras), la luz de no fumar, la del uso de los aparatos electrónicos y la más famosa de todas: la luz de los cinturones.

El control sobre esta luz es de los pilotos en cabina. Ahora mismo los he encendido porque estamos volando detrás de un A380 que, aunque va más alto y más rápido que nosotros, deja a su paso una estela que es bastante turbulenta y no quiero sorpresas.

Nos dice control de Alejandría que cambiemos de frecuencia y en breve bajaremos sobre el Cairo y por el mar Rojo unas millas. Seguidamente viraremos a la izquierda hacia Arabia Saudí sobrevolando Medina y, cerca de Riad, volaremos el último tramo hacia nuestro destino.
La noche es bastante oscura, de vez en cuando nos cruzamos con algún otro avión en la aerovía y nos hacemos señales con las luces de aterrizaje. Es un gesto de camaradería y un saludo en la soledad de la noche entre compañeros profesión.

Parece que hemos sorteado ya la turbulencia del 380 y acabo de quitar la luz de cinturones, siento tener que llevarles atados durante estos episodios pero a pesar de lo mucho que lo intentamos, la meteorología es incontrolable y no siempre está al gusto de todos.
Una vez más, muchas gracias por usar estas sus alas. Espero poder compartir con ustedes un ratito en nuestro próximo vuelo y deseo que disfruten mucho de sus estancia en esta ciudad tan misteriosa que es Doha.


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