La aviación vista por un aviador

El planazo

Muy buenas noches, damas y caballeros,

Aunque para la gran mayoría de ustedes tan solo son las 7 de la tarde, para el reloj biológico de nosotros son las 3 de la madrugada y, en unas 2 horas y media, estaremos aterrizando en Madrid. 

Tras 9400 kms desde México llegaremos a destino con una media hora de adelanto. Salimos con 11 minutos de retraso de la puerta de embarque, si le añadimos a eso lo que tardamos en rodar hasta la cabecera de la pista 5 derecha en México y esperar nuestro turno de despegue al haber solo una pista en servicio, fueron 27 minutos en total, pero estamos recortando bastante tiempo al plan de vuelo y las estimadas.

Llevamos una componente media de viento en cola de más de 75 kms/h, así que vamos ahorrando casi una tonelada de combustible. Hoy ha sido uno de esos días en que estuvimos haciendo cálculos hasta el final para saber los pesos y velocidades de despegue.

Y es que para cada despegue hacemos una serie de cálculos en base a las condiciones meteorológicas del momento partiendo de la base de que la pista disponible es la que es y las capacidades del avión son finitas. Por supuesto, siempre debemos movernos dentro de los márgenes de las limitaciones que el fabricante nos pone.

Al llegar al aeropuerto el despachador del vuelo nos dijo que hoy teníamos un avión completo de pasaje y que había unas 20 toneladas de carga perecedera que no creía que pudiéramos llevarnos. La carga perecedera es muy cara y siempre nos interesa llevarnos todo lo posible. Hicimos unos cálculos previos con la previsión de peso, combustible y toda la carga y podríamos llevarnos todo siempre y cuando la temperatura no subiera de 21 grados.

En aquel momento estábamos a 19 grados y normalmente la temperatura no cambia tan rápido en las dos horas que aún quedaban para el despegue, así que a priori nos iríamos con todo. Pero algo retrasó la salida, y es que el trasporte de la tripulación auxiliar sufrió un pinchazo de una rueda, así que ahí y teníamos una amenaza.

Nosotros llegamos al avión y comenzamos con nuestras comprobaciones en cabina y cuando ellos llegaron, iniciamos el embarque. Pero embarcar a 350 personas no se hace tan rápido como anoche nos hubiese gustado. Aún así ya con todos los pasajeros en la puerta de embarque nos dijeron que faltaran unos 7 pasajeros que no llegaban de sus vuelos previos. Pedimos la última información meteorológica del campo: 20 grados. Le digo al capataz que meta todos los pallets de carga. Vamos bien.

Finalmente tuvimos que despegar con TO/GA, toda la potencia de los Rolls Royce silbando, porque no rugen: estos motores silban. Hice un despegue semi-estático y al soltar los frenos se notó el empuje fuerte. Recorrimos casi toda la pista y nos fuimos al aire.

Rumbo a Veracruz fuimos sorteando cumulonimbos todo el tiempo sobre el golfo de México, cruzando Florida hacia Jacksonvile y por allí el control aéreo nos dio un directo a Norfolk. Muchas tormentas a lo largo de esa parte del vuelo, pero conseguimos evitarlas y tuvimos poca turbulencias.

Y ahora estamos ya llegando al meridiano 20 Oeste, a menos de 2 horas de destino y desde que entramos en el Atlántico no nos hemos movido prácticamente nada. Una maravilla de vuelo, que acompañados por la luna llena, nos hace disfrutar como niños de esta profesión.

Llegaremos en una fresca mañana de domingo con unos 12 grados y viento en calma, tras una noche de sábado única y especial. Todo un planazo.

Una vez más esperamos volver a verlos de nuevo a bordo usando estas, sus alas.

Muchas gracias. 

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4 respuestas a «El planazo»

  1. Un lunes más… Muchas gracias por compartir.

    Sobrecoge un poco lo de las veinte toneladas de perecederos.

    Muchas veces cuando hago un vuelo transoceánico me gusta ver las operaciones de carga y nunca dejo de sorprenderme del volumen. Llegó a pensar «El pasaje somos una excusa» jajajaja.

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    1. Todo suma para la caja y el compromiso con los diferentes clientes. Saludos y gracias

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  2. más que describir el vuelo, consigues convertirlo en un pequeño viaje a través de tus palabras.
    Resulta precioso leerte.

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